Cuando el camino te rompe… y te vuelve a armar
Hace muchos meses que quería volver a escribir y plasmar en palabras un poco de todo lo que he estado transitando desde el 2025 hasta hoy.
Han sido momentos intensos, no solo energéticamente sino también a nivel emocional. Cambios grandes, decisiones importantes… de esas que te obligan a enfrentarte a vos mismo y a todo lo que venías esquivando.
Salí de mi zona de confort. Me mudé de ciudad, vendí todo y empecé de cero… por cuarta vez en mi vida.
Ahora que lo pienso, es una locura. Pero también fue necesario.
Todo esto, en cuestión de meses, me cambió internamente. Y como este espacio es un reflejo de lo que soy, también empezó a transformarse.
La crisis que no se ve
El mes pasado atravesé una crisis existencial. De esas que te frenan en seco y te hacen preguntarte: ¿para qué seguir?
No fue una cuestión de miedo —porque sé lo que hago y por qué lo hago— sino algo más profundo: enfrentarme a las personas… y a todo lo que eso implica.
Me encontré con preguntas que todavía hoy sigo intentando responder.
Me cuesta. Me cuesta entender. Me cuesta encontrar soluciones cuando siento que soy yo solo remando por los demás.
Hace un tiempo, el perfil de personas que atiendo cambió. Empezaron a aparecer exigencias, imposiciones… esa energía de “yo te pagué, vos tenés que resolverme la vida”.
Y en ese lugar, todo recae sobre mí: si no se sienten bien, si su relación no funciona, si su vida no cambia… la responsabilidad parece ser mía.
No se imaginan las cosas que leo. Algunas dan risa… otras no tanto.
Lo que realmente pasa en una limpieza
Muchas veces siento que la remo solo, enfrentándome a la oscuridad interna de cada persona.
A esa culpa que está hace años sin poder salir. A heridas de la infancia que todavía condicionan la vida adulta. A cargas emocionales que pesan como una mochila imposible de sostener.
Y también, a cosas más densas… energías que cuando me interpongo, vienen directo hacia mí.
“Hola, todavía no sentí nada.”
Y ahí es donde todo se distorsiona.
Como si dejar de sentir dolor no fuera suficiente. Como si volver a dormir después de años no fuera un cambio enorme. Como si recuperar la calma o volver a mirarte con brillo en los ojos no significara nada.
La verdad que nadie quiere escuchar
La mayoría cree que una limpieza le va a solucionar la vida.
Pero no.
La limpieza no te soluciona la vida. La limpieza te ordena.
Te muestra lo que hay. Lo que duele. Lo que pesa. Y desde ahí, te da la posibilidad de elegir: seguir igual o hacer algo diferente.
Y lo digo después de haber realizado casi 3000 limpiezas.
Cuanto más intento ayudar, más rechazo aparece. Más desvalorización. Más enojo proyectado.
Y eso también me transformó.
El 2025 me rompió. El 2026 me está haciendo más fuerte…
pero con menos paciencia.
Ojalá estas palabras le lleguen a las personas indicadas.
Si estás pasando por algo difícil, quiero que sepas algo: no estás solo, aunque lo parezca.
Esa sensación de soledad… muchas veces es solo una ilusión.
Gracias por haber llegado hasta acá. 🩷

